viernes, 29 de mayo de 2009

Marruecos Día 3, 4 y 5





El tercer día nos levantamos muy temprano, pues teníamos que estar en el camión (o más vien en la Van) a las 7 de la mañana, ese día íbamos a Zágora, el camino fue largo, siempre hicimos en los caminos un par de paradas, para comer, tomar jugo de naranja, comprar agua, ir al baño, o deternos en algún lugar para tomar fotos... a lo largo de todo el viaje encontramos paisajes que en lo personal me llamaban mucho la atención, podías ver las rocas rojas y la tierra, pero siempre encontrabas una hilera muuuuuy verde, donde había obviamente muchas plantas, es en esos lugares que están a lado de los ríos donde la gente siembra o vive y el paso de los hombres por ahi más que destruir parece como si ayudara a hacer menos árido el lugar, donde hay hombres hay árboles y plantas... 

Bueno, al fin llegamos a Ait Ben Haddou (empezamos a caminar por nuestra cuenta debido a que no llevábamos guía, nuestro chofer era nuestro chofer nada más, pero por lo que habíamos pagado nos parecía bien). Ait Ben Haddou es una ciudad amurallada, o más bien, lo fue, ahora quedan algunas ruinas, para llegar al atractivo turísitico principal que es la ciudad que estuvo amurallada tuvimos que atravesar un rio, donde pusieron costales para que uno cruzara, el lugar era bellísimo, es lo que uno espera ver de esos lugares, no tuvimos mucho tiempo para entrar a la ciudad, lamentablemente tuvimos que correr para ir a comer, pero tomamos las fotos que pudimos y listo, la ciudad es bellísima, fue una de las cosas más bellas que ví en el viaje.
Ese día dejamos nuestras cosas en el camión y sólo agarramos las cosas para dormir y un cambio de ropa, en mi caso sólo una sudadera y una playera... y nos montamos en unos camellos y llegamos a nuestro destino final, Zágora, un desierto donde teníamos unas casas de campaña esperándonos y nuestro respectivo Té de menta. Ese día estuvimos sentados en una fogata con más gente aparte de la de nuestro grupo (eramos 12: una pareja francesa, dos australianas, un Coreano-Americano simpatiquísimo llamado John Johan (o en español... JUAN JUAN), y una pareja de Hungría y Azerbaijan (creo que así se escribe) y nosotros (Mabi, Marce, Pau, Daniel y Yo)). La experiencia fue buena, si querías ir al baño era todo en la arena, buscando un lugar donde nadie te viera, la luna estaba casi llena y estaba enorme, iluminaba todo el lugar, no sé si la había visto brillar tanto...

El día siguiente no fue tan espectacular... al principio. Pasamos por varios pueblillos, comimos en un lugar bastante nice (nais, jajajajaja), pero lo mejor nos esperaba, después de muchas horas en el carro, y después de muchas canciones interpretadas magistralmente por la orquesta del viaje (es decir, nosotros los mexicanos) llegamos a Merzouga. Merzouga es un desierto, muy cerca de la frontera con Argelia por lo que tengo entendido. El desierto era más desierto que el pasado, es decir, aqui no podíamos ver ninguna luz a lo lejos de carros o nada... solo dunas, puras dunas, un oasis y ya... estábamos solos (bueno, "solos" con otros 30 turistas). Llegamos al atardecer y subimos la duna más grande que vimos para ver el atardecer, estuvo cab...n, cuanod das un paso te hundes y retrocedes dos, entonces nos tardamos muchísimo en subir, nos costó un pulmón y la mitad del otro, pero estuvo increible, la puesta de Sol pudo haber estado mejor pues había unas nubes estorbando, pero nos divertimos todo lo que pudimos, haciendo mi babosadas, obviamente incluyendo el aventarse para abajo por la duna. Anocheció y cenamos con todos, escuchamos un poco de percusiones y nos dormimos un ratito(5 horas más o menos), porque nos levantaron a las 4:30 para ver el amanecer... sólo puedo decir que estuvo bellísimo.

1 comentario:

María dijo...

Me parece raro que no traigas el turbante y el camello en el que te montaste en Egipto...